25 de septiembre de 2014

La Promesa del Padre



Estudio Semanal 

I. La Promesa del Padre.
II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo.
III. El Espíritu Santo (SECCIÓN A, B, C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.


 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39.


I. La Promesa del Padre

La intención de nuestro Padre Eterno siempre fue hacer morada en el hombre a través de su Espíritu, pero por causa del pecado, esto fue imposible por un cierto tiempo. Gracias a nuestro Señor Jesucristo, el anhelo del Padre se ha convertido en una realidad. Lc 24:49; Hch 1:5-8; Hch 15:7-9.

En el Antiguo testamento podemos observar que el Espíritu Santo descendía sobre los profetas Is 1:2; 56:1; Jer 1:2; 2:1, sobre los reyes israelitas  I S 10:10; I R 9:2, sacerdotes Ez 1:3, líderes Ex 33:1; 34:1, reyes gentiles Esd 1:1-2, diseñadores Ex 35:30-36:1, y otros para misiones especiales, sin embargo no se quedaba morando con ellos permanentemente. Ahora sí por la Gracia.

Hubieron hombres santos que estaban en la presencia de Dios I R 17:1-2, no obstante ninguno recibió el Espíritu Santo, debido a que Cristo aún no había venido a la Tierra, ni había sido glorificado Jn 7:38-39. Las escrituras señalan al profeta Joel anunciando que en el futuro Dios derramaría su Espíritu Santo sobre toda carne y esta profecía se cumplió en el día de Pentecostés Hch 2:1-4, 16-21. Sugiero las lecturas de Ez 36:25-27 y Joel 2:28-29.

Hay algo que ocurre de forma inmediata en el recién convertido y es que el Espíritu Santo lo hace ser parte del Cuerpo de Cristo. También el Espíritu Santo viene hacer morada de forma permanente en el creyente Ro 8:9-13. 

El Bautismo en el Espíritu Santo Lc 24:49; Hch 1:5-8, es la Promesa del Padre, este bautismo es dado únicamente por el Señor Jesucristo y él que lo recibe debe estar consciente de que esta viviendo una experiencia sobrenatural y este fue el caso de los Apóstoles en el día de Pentecostés Hch 2:4, 32,33. En aquel entonces el Espíritu Santo fue derramado sobre 120 creyentes  y luego sobre todos aquellos que se entregaban al Señor.

 “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39.

Resaltando algunas cosas, los primeros creyentes eran judíos no olvidemos esto y conocían por tradición la labor realizada por el Espíritu Santo en los profetas, sacerdotes, reyes, etc. Pero los mismos no tenían la menor idea de cómo sería el bautismo que Jesús les anunciaba, Hch 1:5.

Durante 40 días, posterior a su resurrección el Señor Jesús, les estuvo hablando del Reino de Dios, sin embargo ellos pensaron que el reino de Israel sería restaurado Hch 1:7, más el Señor no les reprende sino que les reitera  lo que antes les había enseñado, que la restauración de los tiempos es un secreto de Dios Mt 24:36, 42, 44; 25:13.

El bautismo en el Espíritu Santo evidencia la glorificación de Cristo y su exaltación a la diestra del Padre Hch 2:33. Un punto interesante es que Jesús les hizo una promesa a sus discípulos, dijo que nunca nos dejaría solos, de tal manera que al enviar al Espíritu Santo, les asuraba que para siempre habitaría con ellos Jn 14:17 y esto es posible en el momento de la conversión. Ver II P 1:3-8.

En Hch 1: 5-8, el Señor les estaba indicando a sus apóstoles que esperaran la venida del Espíritu Santo para que recibieran poder para desarrollar la obra encargada, llevar las Buenas Nuevas del Evangelio. Ver Jn 20.22.

Vemos que en Hch 2:4, 33, 39; 10:45-47, los apóstoles obedecieron, se mantuvieron unánimes juntos en Jerusalén guardando la promesa  que el Señor les había dicho que esperaran.

Observamos que en Hch 2:39, el apóstol Pedro declara que esta promesa sería para cuantos el Señor llamare, esto significa que aún el Señor Jesús sigue bautizando en el Espíritu Santo para quiénes creyeren.

En el Libro de Hechos de los Apóstoles se nos revela como los apóstoles imponían las manos sobre aquellos que habían creído en Jesús para que  recibiesen el Bautismo en el Espíritu Santo, Hch8:14-24; 19:1-6.

Posteriormente de la conversión, el creyente debe procurar ser bautizado en el Espíritu Santo, en su búsqueda intensa de la palabra del Señor. Un testimonio de ello es la actitud de los primeros creyentes. 

Todos necesitamos la Salvación y el Bautismo en el Espíritu Santo, en Hch 10 se narra la historia  de Cornelio, el Centurión, dice las escrituras que él era un hombre piadoso, temeroso de Dios y el Señor le envió a Pedro para que le hablase de Él, y mientras este hablaba, ocurrió que el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.

Los apóstoles fueron “Investidos de poder desde lo alto”, Lc 24:49; Hch 1:4-5, para que pudieran hablar con gran denuedo el misterio del Evangelio que es poder Dios. En Jn 20:22 Él soplo sobre al Espíritu Santo y ellos lo recibieron. Tal como ocurre cuando aceptamos a Jesús como Señor y Salvador nuestro.

La palabra poder en los versículos Lc 24:49 y Hch 1:8 se refiere para hacer la obra encomendada, lo que hace el Espíritu Santo es prepararnos para esa labor evangelista, ver Ef 2.10.  Este poder sobrenatural, que recibe el creyente lo capacita para ejercer su llamado como hijo de Dios.

Nota: “Cuando el Señor Jesucristo fue bautizado en agua, por Juan el Bautista en el Río Jordán, inmediatamente recibió el Bautismo en el Espíritu Santo, como una señal que le había conferido poder del Padre, para iniciar su ministerio”. 

Una pregunta que muchos creyentes hacen a menudo: ¿Cómo recibimos el Bautismo en el Espíritu Santo? La respuesta la encontramos en la poderosa palabra de Dios.

En el Libro de Hechos de los Apóstoles encontramos algunas historias de creyentes que recibieron el Bautismo en el Espíritu Santo, inmediatamente después de su conversión y en otros casos la promesa vino después.

Amados hermanos si ustedes aún no han recibido esta promesa de ser Bautizado en el Espíritu Santo, estas sugerencias les serán útiles:

§      La Petición, debemos pedirle al Señor en oración que nos bautice con su Espíritu solo él puede hacerlo. Además él espera que se lo pidamos, para que se cumpla la palabra, primeramente la promesa del Padre y que no dejaría solos, de que habitaría en nosotros por siempre. Lc 11:13.

§     La Confesión, si reconocemos nuestras trasgresiones e iniquidades, y las confesamos  al Padre, él nos perdonará, nos limpiará y nos dará el poder para no caer en tentación. Los pecados ocultos y no confesados son un impedimento para que recibamos el Bautismo en el Espíritu Santo. I Jn 1:9.

§     La Obediencia, el Señor anhela que como hijos seamos obedientes a su palabra. La verdadera obediencia comienza en el corazón y en la mente del hombre, cuando decidimos someternos a la voluntad del Padre. La rebeldía es considerada por Dios como un pecado de adivinación. Debemos ser sumisos y obedientes a nuestro Padre de esta forma recibiremos su Bautismo. Ro 6:17, I P 1:14, I S 15:23.

§     La Fe, la palabra de Dios nos ha sido revelada y sabemos que su voluntad es Bautizarnos en el Espíritu Santo, entonces debemos actuar en consecuencia de pedir con convicción y creyendo que nos será dado, de seguro nuestra petición será contestada. I Jn 5:14-15.
En la Biblia se nos revela que la experiencia del Bautismo en el Espíritu Santo es “el hablar en lenguas”.

Otras de las preguntas que muchos se hacen respecto al Bautismo en el Espíritu Santo es ¿Qué cosas pueden impedir ser bautizado? Citaré las más comunes. Entre estos impedimentos están:

§  Contristar al Espíritu Santo, por andar en una vida de pecado. Ef 4:25-30.
§  Provocarle a enojo, por causa de la rebeldía del creyente. Is 63:10.
§  Él tentarlo, motivado por la hipocresía espiritual. Hch 5:9.
§  Apagarlo, esto ocurre por la constante rebeldía del creyente, la insensibilidad de no querer escuchar la palabra de Dios, el insistir en pecar, y no tener amor, hace que el Espíritu Santo no hable más. I Ts 5:19.

Comentario: Cuando el creyente, contrista al Espíritu Santo y lo apaga, no permitiéndole que fluya en su vida lo que gana es un vacío espiritual y depresión. Es necesario procurar el perdón divino, confesando sus pecados.

Conclusión: La Promesa del Padre es “El Bautismo en el Espíritu Santo”. El Anhelo del Padre siempre fue hacer del cuerpo del hombre su templo y morar allí. Gracias al Señor Jesucristo y al sacrificio de amor que hizo por esta humanidad, esta promesa se hecho una realidad en nuestras vidas.

A los creyentes en el Señor Jesús, les exhorto a preocuparse más por el templo de nuestro cuerpo que es la morada del Espíritu Santo. Somos templo del Dios viviente II Cor 6:16.

Luis y Erika.
Sus hermanos en Cristo.

§   La próxima semana siga con nuestro estudio II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.




"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »

Señor, busca tu rebaño y cuida de ellos. Rescátalos de todos los lugares y traélos de vuelta de las naciones extranjeras, donde viven. Sé su pastor y apaciéntalos en campos fértiles y hazlos descansar seguros en los prados y las colinas verdes. Trae de vuelta los que se dispersa; venda los están heridos y protege a los que son débiles. Ezequiel 34:11-16